
La biorremediación, una alternativa amigable con el medio ambiente
La contaminación por plásticos, metales pesados y otros contaminantes representa uno de los desafíos más urgentes que enfrenta la madre tierra, frente a esta problemática la biorremediación surge como una alternativa ecológica y económicamente viable. Es una de las disciplinas más fascinantes de la biotecnología moderna; utiliza enzimas, bacterias, hongos y plantas para combatir la contaminación y devolver la vida a entornos deteriorados.
La remediación de suelos comprende técnicas para eliminar o reducir sus contaminantes; sin embargo, no hacen uso de sistemas biológicos. El objetivo de la biorremediación es estimular a los microorganismos con nutrientes y otros compuestos químicos para que puedan «destruir» los contaminantes.

Una de las técnicas para degradar los contaminantes es la cianoremediación, en la que se usan cianobacterias y algas para el agua contaminada. También se aplica la micorremediación con hongos y biorremediación con bacterias y otros microrganismos capaces de sintetizar enzimas que convierten compuestos tóxicos a productos inocuos o menos tóxicos.
Otra alternativa es la fitorremediación, que hace uso de plantas capaces de acumular o transformar contaminantes; es prometedora y viable para remediar suelos contaminados por metales pesados sin dañar sus propiedades físico-químicas, además es de bajo costo y con beneficios ecológicos. En la fitodegradación las plantas y los microorganismos asociados a ellas degradan los contaminantes orgánicos en productos inofensivos, o bien, los mineralizan produciendo CO2 y H2O.

En este ámbito, la UNAN-Managua mediante el Centro de Investigación en Biotecnología inició a trabajar en biorremediación desde 2007, desarrollando proyectos enfocados en valorar el potencial fitorremediador del amaranto para plaguicidas que contaminan suelos agrícolas, así como un proyecto emblemático y de gran alcance enfocado en la biorremediación de sitios contaminados por la minería, específicamente analizando la capacidad de las plantas autóctonas para remediar metales, no metales y metaloides de suelos y sedimentos mineros.
El Centro analizó el efecto de la asociación con micorrizas para favorecer la capacidad de acumulación de las plantas. Investigaciones posteriores han incluido en especies como Paspalum conjugatym, Mimosa pudica, Musa spp. y Manihot esculenta K., incluyendo también estudios experimentales a escala de laboratorio, de los que ha resultado la identificación de la capacidad de acumulación de estas plantas para contaminantes como talio, plomo, mercurio, cromo, entre otros.

También se han desarrollado investigaciones enfocadas en bioprospección microbiológica de hongos lipolíticos, cuyos resultados son prometedores para aplicaciones ambientales. Dentro de las perspectivas del área se encuentran ampliar estas investigaciones a nivel molecular para la identificación de genes asociados a esta capacidad de la biodiversidad vegetal nacional y la realización de ensayos en campo.
La ciencia mediante la biorremediación demuestra que no solo es fundamental para transformar distintos ámbitos de la vida, sino también para brindar alternativas. Con proyectos en desarrollo que van desde la limpieza de derrames petroleros hasta la eliminación de pesticidas, los seres más pequeños de la tierra libran una batalla grande por nuestro futuro; la biorremediación abre una ventana de esperanza hacia un mañana con suelos fértiles y aguas puras.

