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Los siete saberes necesarios para la Educación del Futuro de Edgar Morin


Valoración inconclusa sobre su recepción en América Latina

Álvaro Antonio Escobar Soriano

Conocer es un esquema de aprendizaje amplio, tiene profundas raíces ecosóficas, porque en contra de lo que los tecnócratas curriculistas, al estilo Bloom sostienen, para conocer se requiere intimidad, cercanía, estar más acá con el ser humano, con y entre nosotros mismos. Conocer profundamente incita a una aprehensión ecosófica de mayor alcance, porque significa comprender sabio. Esto último es un acercarse al suobjeto con todo el ser y los seres que lo han conformado y nombrado. El suobjeto, “Siete saberes necesarios para la educación del futuro” de Morin, sí ya ha sido recepcionado en América latina, no obstante, considero aún requiere mayor comprensión en todos los niveles de los sistemas educativos.

Hasta la fecha, me atrevo a afirmar: este suobjeto complejo y complejizante se ha difundido en la educación superior (doctorados, maestrías y algunas ideas se cuelan por los resquicios de las porosidades de las universidades a nivel de carreras de grado, iniciativas aisladas, en especial en carreras de Ciencias Sociales y aquellas en las cuales los egresados de los programas inician una marcha fuerte por el cambio necesario hacia lo que Morin propone). En los ministerios de educación, se escuchan algunas iniciativas sobre la inserción de temas transversales (interculturalidad, género, no violencia, medioambiente, entre otros, que me parece, aún se trabaja por encontrar la manera de hacerlas saberes necesarios desde su complejidad), sin embargo, a nivel de escuelas normales, institutos técnicos, institutos o colegios públicos, escuelas de enseñanza inicial y primaria, todavía no se ha recepcionado este suobjeto morineano con la profundidad requerida.

En Nicaragua, hasta 2015, se ha empezado a recepcionar “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, se están formando profesores a nivel doctoral en temas de complejidad educativa. Se han organizado conferencias con reconocidos expertos en complejidad. Sin embargo, conocerlo a profundidad como propuesta para el aprendizaje necesario de la humanidad local o regional, opino que aún es una idea con diferentes intencionalidades. Por ello, es una oportunidad para profundizar en estos, tomándolos como base de referencia curricular para la formación de un nuevo profesional con un pensamiento de mayor alcance, capaz de poder mirar, trabajar y actuar en la complejidad de la realidad, a fin de aportar a la solución de situaciones complejizantes de la vida de los nicaragüenses y resto de la región.

Comparto la tesis, que Laura Estela Ruiz adelanta, en su tesis doctoral sobre Los siete saberes… “el conocimiento y aplicación concreta de Los siete saberes… por los maestros requiere de una reforma del pensamiento y cambio de las mentalidades que puede aportar o ayudar el estudio del pensamiento complejo de Edgar Morin”. Así, en tanto, no se conozcan a profundidad los alcances de esta propuesta, por los principales actores encargados de la educación y la formación, los profesores de los diferentes niveles, el cambio que se requiere para una mejor educación en el futuro-presente, no será posible. Por ello, es necesario que este saber no solo se quede a nivel de formación doctoral, sino que desde esa formación pueda transecomediarse para que los demás niveles lo recepcionen mejor, lo comprendan con más acierto. Pero sobre todo permita a los transecomediadores encontrar las maneras idóneas para su inserción en los currículos de los subsistemas educativos.

La obra de Morin, “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, está rebosante de mediaciones. Cada palabra, si es comprendida en su totalidad y se pone al servicio de acciones concretas resultan muy reveladoras y esclarecedoras. Por ejemplo, sobre Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión:

La educación debe mostrar que no hay conocimiento que no esté, en algún grado, amenazado por el error y por la ilusión. La teoría de la información muestra que hay un riesgo de error bajo el efecto de perturbaciones aleatorias o ruidos (noise), en cualquier transmisión de información, en cualquier comunicación de mensajes.

Morin plantea los siguientes riesgos dentro de los cuales se enuncian las posibilidades de solución, desde una visión educativa no paradigmática, pero bien intencionada. Es decir, el mismo pensamiento complejo, paradigmatizado, puede incurrir en error. Por ello, resalta cuatro maneras de manifestarse el error, por tanto, invita a agudizar las facultades humanas para detectarlos, comprenderlos, aceptarlos y luego superarlos:

Los errores mentales. Ningún dispositivo cerebral permite distinguir la alucinación de la percepción, el sueño de la vigilia, lo imaginario de lo real, lo subjetivo de lo objetivo.

Cuál es la mediación propuesta por Morin para superar, no eliminar, los errores mentales, que en esencia contienen a los demás: agudizar las facultades individuales y colectivas para actuar en la realidad desde la realidad de cada transecodecodificador, de cada transecomediador, buscando y encontrando los puntos de anclaje intermedios y consensuados, antes que imponerlos. Sin embargo, esto requiere que todos seamos poseedores de diferentes capacidades que conformen un todo que aprehenda de manera coordinada, es decir una integración inter y transdiciplinar con mirada ecosófica de la realidad, para acercarnos a ella en sus diferentes dimensiones, con diferentes miradas ecosoficantes.

Los errores intelectuales. Nuestros sistemas de ideas (teorías, doctrinas, ideologías) no solo están sujetos al error, sino que también protegen los errores e ilusiones que están inscritos en ellos. Forma parte de la lógica organizadora de cualquier sistema de ideas el hecho de resistir a la información que no conviene o que no se puede integrar.

La mediación propuesta por Morin para la superación de este grado de error es una lectura desde la aprensión transecosófica de esas teorías, doctrinas o ideologías. Para ello, son necesarias interrogantes que permitan saber qué se dice, con qué fin se ha creado, quién la creó, a quién beneficia, a quienes está perjudicando, por qué no se involucra a todos los actores de la cultura en que fue creada, qué acciones y consecuencias se derivan de su aplicación. En fin, auscultarlas con la o las estrategias de aprehensión translogoecosófica, favorecedoras de la revitalización de los esquemas de aprendizaje humanos, a fin de que sean capaces de ecosoficar el pensamiento intelectual racionalizante.

Los errores de la razón. Lo que permite la distinción entre vigilia y sueño, imaginario y real, subjetivo y objetivo, es la actividad racional de la mente que apela al control del entorno (resistencia física del medio al deseo y al imaginario), al control de la práctica (actividad verificadora), al control de la cultura (referencia al saber común), al control del prójimo (¿es que usted ve lo mismo que yo?), al control cerebral (memoria, operaciones lógicas). Dicho de otra manera, es la racionalidad la que corrige.

La mediación propuesta por Morin es invitar a dar una mirada ecosoficante al concepto control acuñado por la racionalización del positivismo que aún impera en el mundo. A decir, integrar el entorno, humanizar la práctica verificante, atender al sentido común antes que apelar a este desde el reduccionismo, integrar miradas y saberes (religarlos) y superar la idea de manipulación para ejercer poder desde el equivocado concepto de control imperante en el paradigma actual. En otras palabras, es aportar a la construcción de una racionalidad que sea liberadora del ser humano, una utopía sin utopistas construida por todos en común acuerdo para el bien de la humanidad.

Las cegueras paradigmáticas. El juego de la verdad y del error no solo se juega en la verificación empírica y la coherencia lógica de las teorías; también se juega a fondo en la zona invisible de los paradigmas. Esto lo debe tener bien en cuenta la educación.

La mediación que propone Morin es alentar al estudio de los paradigmas con una profunda mirada ecosófica. Así, no solo se debe quedar en la discusión teórica de los planteamientos de cada paradigma en sentido amplio (religioso, científico, político, económico), sino encontrar cada concepto maestro de esta trama de modelos, buscar su relación y nivel de penetración-enraizamiento en la cultura y sus mediaciones, además, encontrar la lógica de su nacimiento e integración interparadigmática, pero con base en la realidad. Una vez realizada esta tarea iniciar un proceso de deconstrucción y reconceptualización ecosófica de los mismos, a fin de lograr una mejor aplicación de estos para la construcción de una mejor humanidad.

En relación con las operaciones lógicas maestras, una vez se haya producido la reconceptualización ecosófica de los conceptos maestros, estas tenderán a cambiar. Cada cultura desde su individualidad tendrá que adaptar a su realidad la nueva mirada, con visión planetaria realmente humana, sin prejuicios y con una alta necesidad de sobrevivencia.

Cada sistema educativo tiene en “Los siete saberes para la educación del futuro” una oportunidad de transformar su sociedad. Esta obra es una herramienta multidimensional, que ayuda a comprender el ruido causado por las perturbaciones del sistema actual, tiene alcances insospechados, solo requiere voluntad y para que haya esta, requiere cambiar la mentalidad de las culturas y de sus líderes.

Considerando las respuestas anteriores, la obra de Morin es una síntesis integradora de lo mejor que la humanidad ha producido en términos educativos. Me explico, entre la racionalización actual, debilitada, perviven otras miradas, otros saberes que van siendo testigos de la necesidad de una nueva racionalidad. Por tanto, la misma entidad producida por la cultura de esta época exige la renovación del vivir en este mundo. Por ello, toma lo mejor, lo que sirve para la continuidad de la vida y lo propone como una salida hacia una nueva humanidad. Solo es necesario mirar con profundidad de aguas cristalinas “Los siete saberes…” y rápidamente el espíritu se entera que se busca la integración de lo mejor que tenemos: la humanidad.

En el siguiente esquema, presento mi aprehensión translogoecosófica que conecta los elementos formantes de la realidad con los siete saberes: una suerte de imagen metonímica – metafórica que causará vértigo en algunos y en otros una visión compleja de la necesidad de iniciar un camino de transformación de la humanidad con la mirada de una racionalidad emergente en conexión directa con todos los puntos vinculantes entre el ser humano y la naturaleza:

Vinculación cosmoecosófica de los siete saberes para la educación del futuro. 

De la imagen se deriva, que “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro” están poseídos por un profundo sentido cultural individuante y de la cultura planetaria. Con esta obra, Morin superó la idea de ser cosmopolita e introdujo la idea de ser planetario. Es ecosófica, porque está poseída de un profundo sentido de los sentidos necesarios que perviven en el tejido de la sabiduría humana-cosmosófica e integra cada saber en una sabiduría que va más allá de la racionalización actual (esta es la entidad mental del momento y etapa en que transitamos). Es compleja, porque su lectura debe tener bases translogoecosóficas para comprenderla y encontrar en estas siete dimensionalidades cosmosóficas lo que requiere cada cultura, cada individuo, cada país, cada mundo para desarrollar una nueva inteligencia compleja que permita comprender la complejidad de la vida en este planeta y en el universo.

El sentido cultural, ecosófico y complejo es intrínseco a los siete saberes, es lo que los mantiene unidos como un todo que capacita y conmueve a cambiar la educación. Por ello, su recepción en nuestra América Latina ha empezado, falta profundizarlo. Entiendo por profundizarlo ir dando pasos para su aplicación real en los currículos de los diferentes niveles educativos, pero primero se requiere sentar las bases para hacerlo. Cuánto llevará esto, probablemente un decenio y a diferentes ritmos y grados de aplicación. Para ello, se requiere de voluntad y esta debe construirse desde las necesidades reales de cambio que los verdaderos líderes impulsan, porque conocen profundamente sus pueblos.    

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