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Recinto Universitario Rubén Darío, yacimiento arqueológico que resguarda la historia precolombina

RURD, un yacimiento arqueológico que rescata la historia de nuestros antepasados

Desde 1998, año en que surge el Centro Arqueológico de Documentación e Investigación (CADI), docentes investigadores y estudiantes de Arqueología —carrera que se impartía en ese momento— inician un proceso de exploración en el Recinto Universitario Rubén Darío (RURD), donde se encontró un yacimiento arqueológico que a la fecha se continúa investigando.  

Con la ampliación estructural de la Universidad debido al incremento de la comunidad estudiantil, se han realizado nuevas construcciones en diferentes espacios. La remoción de tierra ha propiciado el seguimiento e involucramiento de arqueólogos que han recolectado información y evidencias relacionadas con los contextos domésticos y funerarios de diversas edades. «La hipótesis es que las personas asentadas en este lugar enterraban a sus muertos en sus propios solares», expresa la doctora Sagrario Balladares, directora del CADI. 

Esta práctica ancestral y conocimiento de nuestra historia se ha venido evidenciando gracias a los estudios impulsados por la Universidad mediante el CADI, en coherencia con el Decreto-Ley N °. 1142, Ley de Protección al Patrimonio Cultural de la Nación, el Decreto 10-2006 Reglamento de Investigaciones Arqueológicas que, de manera particular, en el capítulo II aborda lo referente a las investigaciones por medio de proyectos, con o sin excavaciones, con fines de consolidación, restauración, mantenimiento y puesta en valor de los bienes encontrados. 

«Nosotros estamos asentados sobre un gran espacio que ha sido ocupado y reocupado desde la antigüedad, estamos hablando desde el 800 al 1200 después de Cristo, según las muestras», enfatiza la doctora Balladares. Las áreas de hallazgos están en diversos espacios, entre ellos, el Auditorio Roberto González Herrera y la calle colindante, Área de Ciencias Médicas, pabellón 10 B, CADI, terreno del actual Estadio Nacional de Fútbol, Auditorio Carlos Martínez Rivas y Canchas Marlon Zelaya. 

Las diferentes exploraciones en la superficie del terreno donde se ubica el actual Recinto Universitario Rubén Darío y más allá de sus límites está lleno de evidencias arqueológicas que generalmente pasan desapercibidas. No obstante, los especialistas las han convertido en una plataforma de formación e investigación de estudiantes de diversas carreras, especialmente de Historia, Geografía, Geología y Antropología. Las investigaciones más recientes las ha trabajado de manera multidisciplinaria con el Instituto de Geología y Geofísica Benjamín Linder y Héroes de Bocay de la UNAN-Managua.   

Entre las piezas encontradas destacan restos líticos y cerámicos, herramientas en sílex, en basalto y en obsidiana, urnas funerarias, vasijas, metates o piedras de moler, fragmentos de piedras de moler, puntas de flecha, fragmentos de lanzas y diversos artefactos que formaban parte de las labores domésticas en la antigüedad. Todo este material recolectado —muchos con un alto grado de deterioro por factores antrópicos y naturales— pasa por un proceso de análisis de laboratorio, caracterización e interpretación de los hallazgos, para luego ser documentados y resguardaos en el CADI. 

Las investigaciones y su difusión desde la academia en cuanto a la importancia de proteger el patrimonio arqueológico y conservar la herencia de nuestros antepasados como parte de la identidad cultural es un compromiso institucional que se corresponde con la Estrategia Nacional de Educación y los planes nacionales de desarrollo. «Tenemos informes técnicos de cada proceso y cada intervención arqueológica, disponibles para los investigadores que buscan información especializada», afirma la directora del CADI.