
Salud oral, un pilar fundamental en las primeras etapas de vida
Cuando un niño presenta problemas en su salud bucal, las consecuencias pueden ir mucho más allá de una caries. El dolor, las infecciones y las dificultades para alimentarse adecuadamente pueden afectar su bienestar cotidiano, favorecer problemas nutricionales y repercutir en su crecimiento. Además, estas condiciones pueden influir en el desempeño escolar y limitar su participación plena en actividades propias de la infancia.
En la conmemoración del Día de la Niña y el Niño, especialistas destacan que la salud oral infantil constituye un componente esencial para el bienestar integral de la niñez. Más allá del cuidado de los dientes, interviene en funciones fundamentales como la comunicación, la masticación y el desarrollo neuromuscular, contribuyendo a una mejor calidad de vida desde los primeros años.

La odontóloga pediatra del CIES Dr. Benjamín Barreto Baca explica que estos cuidados comienzan incluso antes del nacimiento. El control prenatal odontológico permite orientar a madres, padres y cuidadores sobre cómo proteger la salud de sus hijos, promoviendo hábitos saludables y fortaleciendo la prevención.
Los primeros dos años representan una etapa decisiva para la infancia. Durante este período se construyen hábitos que acompañarán a la persona a lo largo de su vida, mientras que prácticas inadecuadas o la falta de atención oportuna pueden repercutir en la adolescencia y la adultez, afectando funciones esenciales para el desarrollo físico y el bienestar general.

La evidencia demuestra que una lesión dental no atendida puede desencadenar consecuencias mayores. Además de generar molestias persistentes, puede favorecer trastornos digestivos y afectar el aprendizaje y el rendimiento escolar. En casos más severos, las infecciones derivadas de enfermedades bucales pueden comprometer seriamente la salud de niñas y niños.
En Nicaragua, estos esfuerzos se fortalecen mediante el Modelo de Salud Familiar y Comunitario (MOSAFC), impulsado por nuestro Buen Gobierno Sandinista, a través de acciones como el prenatal odontológico, las casas maternas, el Programa Amor para los Más Chiquitos y la atención integral a personas con discapacidad y neurodivergencias, fortaleciendo la atención preventiva y el acompañamiento integral a la niñez.

Desde la UNAN-Managua, la formación de profesionales de Odontología y el fortalecimiento de la vinculación universidad-comunidad han permitido ampliar la atención a la niñez en hospitales, centros de salud, ferias y comunidades. Asimismo, la apertura de espacios para la atención integral de personas con discapacidad y personas neurodivergentes constituye un avance significativo hacia una atención más inclusiva y humanizada.
Por su parte, el Centro de Investigaciones y Estudios de la Salud (CIES) contribuye mediante la generación de evidencia científica y el desarrollo de iniciativas como el Proyecto Colibrí, orientadas a fortalecer prácticas de autocuidado desde edades tempranas. «Estos esfuerzos permiten comprender mejor las necesidades de la niñez y respaldar con evidencia las acciones de promoción y atención en salud.»
Más allá de la atención clínica, el desafío continúa siendo construir una cultura de cuidado desde la infancia. Cada familia y profesional de la salud desempeña un papel fundamental en la construcción de hábitos que favorezcan el desarrollo integral de niñas y niños, contribuyendo a la formación de generaciones más saludables y con mayores oportunidades para su desarrollo.

