
Humedales: ecosistemas esenciales en el equilibrio ecológico y la subsistencia humana
Un humedal es un ecosistema natural donde el agua es el elemento principal que controla las condiciones ambientales y la vida que en ellos se desarrolla. La presencia constante de agua y vegetación favorecen una alta biodiversidad de plantas, peces, anfibios y aves acuáticas, muchas de ellas migratorias o amenazadas.
Existen diversos tipos de humedales, desde continentales como ríos, lagos, lagunas y pantanos interiores; costeros, que abarcan manglares, estuarios y lagunas costeras hasta artificiales (embalses, represas y áreas agrícolas inundadas). El agua de estos ecosistemas puede ser dulce, salobre o salada, e incluso abarcar zonas marinas.

Los humedales son fundamentales para el equilibrio ecológico y el bienestar humano. Actúan como reguladores naturales del ciclo del agua, reducen el impacto de inundaciones, recargan acuíferos y mejoran la calidad del agua al filtrar contaminantes.
Desde el punto de vista social y económico, aportan al sustento de millones de personas; comunidades los aprovechan para actividades como la pesca, la agricultura, el turismo y la recolección de recursos naturales. También simbolizan valores culturales, recreativos y educativos que fortalecen el desarrollo local sostenible.

A pesar de su importancia, los humedales se encuentran amenazados a nivel mundial. Las principales causas son el cambio de uso del suelo, la contaminación, el drenaje para la agricultura, la expansión urbana y la sobreexplotación de recursos. El cambio climático intensifica estas amenazas al alterar los patrones de lluvia y aumentar el nivel del mar.
Nicaragua posee nueve humedales de importancia internacional, designados como Sitios Ramsar, los cuales desempeñan un papel clave en la conservación de la biodiversidad, la regulación hídrica y la protección de especies. Su reconocimiento internacional fortalece los esfuerzos de conservación y manejo sostenible.

La investigación científica sobre los humedales es fundamental para comprender su funcionamiento y promover su conservación. Las universidades y centros de investigación contribuyen a formar profesionales y generar información para la toma de decisiones y sensibilizar a la población sobre su importancia y su uso racional.
UNAN-Managua, a través del CIRA, ha desarrollado investigaciones relevantes en los humedales Lago de Apanás-Asturias, Sistema Lagunar de Tisma, Sistema Lacustre Playitas-Moyúa-Tecomapa. Estos estudios evidencian procesos de degradación ambiental asociados a prácticas agropecuarias inadecuadas, deforestación y contaminación del agua.
Además, destacan la implementación de planes de Gestión Integrada de Recursos Hídricos como una estrategia clave para la restauración de los humedales y la reducción de la vulnerabilidad frente al cambio climático.

También, se han realizado investigaciones en la Reserva Biológica Marina Cayos Miskitos y Franja Costera Inmediata, que aportan información científica fundamental para la gestión de humedales marinos, la identificación de riesgos ambientales y la protección de la salud pública en la Costa Caribe de Nicaragua.
Los humedales sostienen la vida, regulan el agua y garantizan medios de subsistencia, pero su degradación evidencia la urgencia de cambiar la forma en que los gestionamos. Nicaragua ha demostrado que la investigación científica, la participación comunitaria y el enfoque Ramsar son claves para asegurar su conservación y uso racional a largo plazo.





