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Objetivos y estrategias en el intento de golpe de Estado en 2018​

Samuel Danilo Madrigal Fornos
Dr. En ciencias Políticas y Diplomacia por la Universidad de Paris X Nanterre, 1988
Dr. En Ciencias Políticas y Sociología Universidad Complutense de Madrid, 1995
Exalumno de Maurice Duverger.

El Reflorecimiento de la Oligarquía Conservadora

La oligarquía conservadora, por mucho tiempo descolorida, ha vuelto a recuperar (en 2017) su resplandor, nuevamente con el apoyo de los Estados Unidos, esta vez favorecidos con la sanción a los liberales, por supuesto apoyo a los sandinistas. La dinastía Chamorro está en pos de su séptimo Presidente, y esperan su envestidura, como en los siglos pasados, gracias a las clases desposeídas, muertas en el campo de batalla. Las mismas familias que lanzaron a la población unos años más tarde a una muerte segura el 22 de enero de 1967, sabiendo que no se liberarían de la masacre, que iba a provocar la G.N. de Somoza, lo están haciendo nuevamente contra el Ejército Sandinista, con el mismo objetivo, recuperar el poder.

La idea fundamental sobre los orígenes del golpe y las actividades de desestabilización, gira entorno, a cómo un grupo de familias, que desconocen hasta la ciudad donde nacieron, por vivir en un mundo aparte (en apartheid voluntaria), puede intentar derrocar un Gobierno, surgido con un aparato político de masa. Su concepción clasista, les ha llevado a crear sus propios centros de estudios primarios y secundarios, facilitando también la construcción de su universidad, que les permitía tener la opción de estudiar “in situ” o en las universidades conservadoras de los Estados Unidos.

Tenemos que estar claros que los acontecimientos de abril del 2018 han permitido comprender que, por algún tiempo, se ha subestimado el valor político (no la capacidad), que poseen las familias conservadoras, es verdad que no les viene de ellas, pero sí constituye un recurso de importancia, al ser aliadas de forma generacional del poderoso vecino del norte, quien también les escoge los asociados circunstanciales, nadie mejor situado que las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, para saber cuáles son las fichas a mover con el fin de defender sus intereses en Nicaragua, de ahí la rara simbiosis entre exsandinistas y conservadores.

El Objetivo

Descubriendo los interpretes del golpe, es importante tratar de centrarnos en el objetivo, y el ¿cómo?, las respuestas serían múltiples; primeramente, el objetivo pudo ser conseguir el poder, o simplemente debilitarlo, las dos alternativas fueron consideradas. Con el fracaso de la primera tentativa, siempre se mantiene la oportunidad conseguirlo, con el acoso y derribo subsiguiente, más el apoyo de la presión internacional, y el deterioro de la economía nacional, que de no ser por los buenos índices económicos que tenía Nicaragua a principios de 2018, hubiese acelerado el derrocamiento del Gobierno,

Si el objetivo tenía dos vertientes, lógico es pensar que estamos en la segunda, es decir conseguirlo después del 2018, el ¿cómo?, está también escrito en el guion del proyecto de derrocamiento del Gobierno Sandinista. La vía será no democrática, forma en la que Liberales y Conservadores se disputaron el poder hasta 1979. El medio, es la utilización de la fuerza, y para tal caso es importantísimo la manipulación psicológica de las masas, no pudiendo mover las clases a través de ideologías, (los Conservadores, no se saben contra que corriente son Conservadores, y los Renovadores, hasta hoy, no han sabido apropiarse de un contenido ideológico, por tanto, ya construido, dentro de la ideología sandinista, ¡no lo tienen tan difícil!).

La violencia pacífica

Aunque la oligarquía buscó por la fuerza el derrocamiento del Gobierno, los sectores sociales que utilizaron no se movieron por razones políticas, son, en su mayoría, personas ajenas a la población activa laboral, y en ninguna de sus actividades personales, se encuentran directamente involucrados o afectados por políticas del Estado, más bien han sido beneficiados. Esta característica es válida para más del 90 por ciento de las personas involucradas en los tranques del 2018. Cada quien actuaba buscando un beneficio, que puede ser cualquier cosa, y esto lo sabían los organizadores del golpe, asistiéndoles con dinero, comida, bebidas, bebidas alcohólicas, cigarrillos, mariguana, y otras drogas, (nunca tuvieron necesidad de alguien que les llevará agua). La razón y la base de la solidaridad es llevada a su mínima expresión

La utilización de la fuerza no tuvo dosificación, al liberar una fuerza centrífuga y centrípeta en la calle, no se mide la dimensión, tal poderío reacciona contra los demás y contra ellos mismos, no hay razón que pueda motivar y canalizar la acción, al nivel de las solidaridades, por tanto, los enfrentamientos entre los grupos y dentro de los grupos pueden ser frecuentes, y no llegaron a ser fuertes en abril del 2018, por estar radicalmente divididos por espacios territoriales bien definidos. Se trata de hacerlas actuar, poco importa el contra quien, y el ¿por qué?, es sustancial desencadenar la dinámica de la violencia, que una vez liberada, genera cientos de justificaciones, ignorando la razón y la vida del que se tiene enfrente, en ese momento no hay responsables.

La Ruptura del Orden Constitucional

Por la observación científica, se ha constatado que en este tipo de «Golpes», se utiliza el entramado democrático como recurso reivindicativo, sin utilizar la vía política institucional en la gestión de las demandas «in put», es decir, cero partidos políticos o movimientos sindicales. Reclaman el derecho a huelga y de manifestación, parte del funcionamiento democrático, con la intención de deslegitimarle. En esta modalidad del «Golpe Suave» la vía parlamentaria y la utilización de los partidos, no es de importancia, al contrario, el ataque es visceral a todas las instituciones políticas tradicionales, partidos y sindicatos, principalmente.

Una de las funciones primordiales de preparación del Golpe es la campaña de desprestigio, que puede comprender espacios amplios en el tiempo, incluso años, se trata de deslegitimar toda institución del Estado y sus representantes, lo mismo que las instituciones políticas existentes, las actividades del Estado, la creación de proyectos sociales, construcciones de hospitales y carreteras, tendrá una connotación negativa, en vista a crear en la conciencia de ciertos sectores una visión contraria a lo que se ve, a lo real, aunque ese juicio no sea permanente, y al final se acepte la verdad, mientras no se aceptó, se aplicó una función, que consistía en divulgar algo irreal, que contamina al entramado social, basado en las falsas noticias.

La lucha por el poder se sitúa en las ciudades de forma «pacifica», con el fin de generar violencia y confrontación policial, estamos fuera de los parámetros del «foquismo» o de la guerra de guerrilla tradicional como forma de lucha por el poder. El objetivo es romper el orden democrático, para exigir la instauración de un nuevo régimen, se exige la instauración del nuevo poder político, por medio de manifestaciones masiva que permitirán la ruptura del sistema existente, con la utilización de una violencia más destructiva que tiene como único objetivo generar la salida a la calle de las instituciones armadas (policía o ejercito), y provocar enfrentamientos, una vez conseguido esto, se rompe la convivencia pacífica en la esfera nacional, para invocar la ruptura de la convivencia pacífica internacional, y asegurarse la intervención de países extranjeros.

Esta es la lección de abril de 2018, desde el punto de vista de su análisis institucional, hoy cerrado con el regreso de todos los golpistas burgueses y «Lumpens», al punto de partida y preparativa del nuevo golpe. Se trató de crear una sociedad y un Estado en desorden, para imponer a la sociedad política, una sociedad civil, supuestamente más organizada.