
Arlen Antonio Rivera: «Somos una juventud que transforma desde el conocimiento»
La generación con conciencia y con el compromiso de poner los conocimientos al servicio del pueblo»
Arlen Antonio Rivera Rivera, de 19 años, originario de una comunidad rural de Santa María de Pantasma, Jinotega, construye su proyecto de vida profesional con la convicción de que la educación es una herramienta para comprender y transformar la realidad. Actualmente cursa el tercer año de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, una formación que nació de su interés por conocer las condiciones históricas, sociales y económicas de su pueblo.
En este camino, la UNAN-Managua representa para él la posibilidad de acceder a una educación universitaria gratuita y de calidad, así como una oportunidad de formación profesional para jóvenes provenientes de comunidades de todo el país. Su experiencia universitaria también ha transformado su manera de comprender la historia y la cultura de Nicaragua, al permitirle acercarse a la diversidad de realidades que convergen en una institución incluyente y multicultural.
Más allá de la preparación académica, Arlen considera que la universidad constituye un espacio para la formación integral de ciudadanos conscientes de su entorno y comprometidos con la sociedad. Durante estos tres años de formación ha fortalecido capacidades técnicas y profesionales, pero también valores como la empatía, la responsabilidad y el compromiso social.
La investigación se ha convertido en uno de los principales espacios donde Arlen encuentra la oportunidad de vincular el aprendizaje con las necesidades de la población. Como parte de sus tabajos integradores ha desarrollado ensayos, diagnósticos sociales y estudios de caso.
A su formación profesional se suma la participación como dirigente estudiantil, una responsabilidad que define como una de las experiencias más significativas de su etapa universitaria. Como integrante de UNEN, concibe el liderazgo estudiantil desde la vocación de servicio, la escucha y la empatía con la comunidad universitaria.
Desde su experiencia, Rivera invita a la juventud nicaragüense a reconocer y aprovechar las oportunidades de formación disponibles. Considera que el acceso gratuito y de calidad a la formación profesional es resultado de procesos históricos y de los esfuerzos de generaciones anteriores, por lo que corresponde a los jóvenes asumir la responsabilidad de aprovechar, defender y retribuir ese derecho.
















