
Amor por los recursos naturales, la inspiración de Tahirys García para formarse en Ingeniería Ambiental
Gracias al 6% constitucional los jóvenes de los departamentos tenemos la oportunidad de formarnos con calidad y humanismo»
Agradecida con Dios y satisfecha de avanzar en uno de los propósitos que sus padres siempre han impulsado —formarse profesionalmente—, así manifiesta sentirse la joven Tahirys Alondra García Aragón, originaria del departamento de Rivas y estudiante de quinto año de la carrera de Ingeniería Ambiental.
Su decisión de ingresar a la UNAN-Managua estuvo motivada, principalmente, por la calidad educativa que garantiza la formación de profesionales integrales, con sentido humano, compromiso social y responsabilidad ambiental. Estos principios fueron determinantes para que eligiera una carrera vinculada con la protección de los recursos naturales, la prevención de la contaminación y la búsqueda de soluciones sostenibles ante los desafíos ambientales actuales.
Desde su ingreso a la universidad, García ha contado con beca de residencia, beneficio que considera una oportunidad valiosa para la juventud de los departamentos. En correspondencia con este respaldo, se ha dedicado con esmero a sus estudios, obteniendo reconocimientos otorgados por el Departamento de Becas por su excelencia académica.
«Es meritorio reconocer la gestión del Departamento de Becas y de la institución en su conjunto, porque nos garantiza no solo alimentación y alojamiento, sino también acompañamiento en la salud física y emocional, brindando una atención integral gracias al 6 % constitucional, que forma parte de la restitución de derechos de nuestro buen Gobierno», expresa.

Como parte de su formación integral, Tahirys realiza sus prácticas preprofesionales en la UNAN-Managua/CIRA, durante este proceso, ha fortalecido sus conocimientos en procedimientos técnicos relacionados con el análisis ambiental, la calidad del agua, y la generación de información útil para la toma de decisiones en materia de gestión ambiental.
De acuerdo con García, especializarse en el campo del agua representa una oportunidad para contribuir a la conservación de un recurso esencial para la vida, la salud pública, los ecosistemas y el desarrollo de las comunidades, además reconoce la importancia de fortalecer sus capacidades técnicas orientadas al monitoreo de cuerpos de agua, la evaluación de parámetros fisicoquímicos y la comprensión de los procesos que inciden en la calidad ambiental.
Por ello, considera significativo realizar sus prácticas en un centro de referencia como el CIRA, donde puede ampliar sus competencias bajo la orientación de profesionales altamente capacitados y vincular su formación académica con la generación de propuestas a desafíos ambientales.
La universitaria no descarta que, una vez graduada, pueda integrarse a una institución desde la cual continúe aportando a la gestión sostenible de los recursos naturales, la protección del ambiente y el desarrollo sostenible del país.














