UNAN-Managua

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Al pie de la cama de su abuelito enfermo, descubrió que su vocación era ser enfermera

Al pie de la cama de su abuelito enfermo, descubrió que su vocación era ser enfermera

Desde niña he sido así, muy enfocada en mis estudios y al trabajo desde los 16 años».

A sus once años, Yasiska Jassury Palma Hernández recuerda que surgió en ella la admiración por la enfermería al ver los cuidados con esmero y dedicación que recibía su abuelo de parte de la enfermera Victoria Reyes, a quien ella siempre observaba con atención.  

La enfermera Vicky, a como le llamaba la familia, también le daba mucho amor a la niña y le explicaba cada proceso que aplicaba, lo que la llevó a enamorarse de esa profesión. «Desde entonces descubrí mi vocación. La atención a mi abuelito me llegó tan al fondo de mi corazón que decidí que estudiaría enfermería», expresa. 

Actualmente, Yasiska es una de las mejores estudiantes de cuarto año de la Licenciatura en Enfermería en la UNAN – Managua/CUR-Chontales. Aunque desde su adolescencia le dedica tiempo al acompañamiento de sus abuelos nunca ha descuidado sus estudios, porque siempre consideró que era él único camino con el que podía mejorar sus condiciones de vida, la de sus padres y abuelos.  

Antes ingresar al CUR-Chontales estudió en la Escuela Normal Gregorio Aguilar Barea, de Juigalpa, donde se graduó como Maestra de Educación Media, en el 2019; al mismo tiempo, comenzó a estudiar en el 2020 un Curso de Sanidad Animal en el Centro Tecnológico Comandante Germán Pomares Ordóñez, de Juigalpa, porque también le apasiona atender la salud de los animales. Este año, está estudiando un curso de belleza en la Escuela Municipal de Oficios de Juigalpa.

Durante la mañana, cuida a una niña; por la tarde y parte de la noche, labora en atención a clientes en un supermercado de Juigalpa. Y al regresa de su jornada de trabajo se dedica a investigar en internet, a hacer las tareas de la universidad o adelantar los trabajos que debe entregar en grupo. 

«Desde niña he sido así, muy enfocada en mis estudios y trabajando desde los 16 años», relata. Fue a esa edad que comenzó a trabajar en la cocina y en atención al cliente en una agencia de venta de pollos de Juigalpa, de donde también era enviada a realizar esas tareas en las sucursales de  los municipios de La Libertad, Santo Domingo y Cuapa.

Palma es ejemplo de que con esfuerzo y dedicación se pueden cumplir las metas profesionales al aprovechar los espacio de formación disponibles en todo el país, gracias a la estabilidad y amplia oferta de oportunidades que brindan un futuro mejor desde la educación gratuita y de calidad de la que hoy son protagonistas los jóvenes nicaragüenses.