
Al pie de la cama de su abuelito enfermo, descubrió que su vocación era ser enfermera
Desde niña he sido así, muy enfocada en mis estudios y trabajando desde los 16 años»
Desde sus once años, Yasiska Jassury Palma Hernándezcuando recuerda que surgió su admiración por la enfermería al ver los cuidados con esmero y dedicación que recibía su abuelo de parte de la enfermera Victoria Reyes, a quien ella siempre observaba con atención.
A la enfermera Vicky, como le decían también, también observaba y daba mucho amor a la niña, y también le explicaba cada proceso que aplicaba en la atención a don Victorino. A Yasiska le encantaba observar el trato tan amoroso con que la enfermera atendía a su abuelito y desde entonces se enamoró de esa profesión.
“Desde entonces descubrí mi vocación. La atención a mi abuelito me llegó tan al fondo dentro de mi corazón, que desde entonces decidí que estudiaría enfermería”, exclamó emocionada.
Y así es. Yassiska Jassury es una de las mejores estudiantes del IV Año de la Licenciatura en Enfermería en el Centro Universitario Regional de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua en Chontales (UNAN – Managua/CUR Chontales).
Fue precisamente a los 14 años que se fue a acompañar a su abuelita Francisca Vargas, pero a la vez comenzó a tener una vida independiente, ayudándola, pero nunca dejó de estudiar, porque esa ha sido el camino que siempre consideró era él único que podía darle mejores condiciones sus condiciones de vida y de sus padres y abuelitos.
Aunque antes de estudiar la enfermería estudió en la Escuela Normal Gregorio Aguilar Barea de Juigalpa, graduándose como Maestra de Educación Media en el 2019, al mismo tiempo comenzó a estudiar y culminó en el 2020, un curso Sanidad Animal en el Centro Tecnológico Comandante Germán Pomáres Ordóñez de Juigalpa, porque también le apasiona atender la salud de los animales.
Este año 2026, también está estudiando un curso de belleza de coloración y decoloración del cabello en la Escuela Municipal de Oficios de Juigalpa.
Así mismo, durante la mañana cuida a una niñita tierna y por la tarde hasta parte de la noche, labora en atención a clientes en un supermercado de Juigalpa. Es hasta que regresa muy noche que se dedica a investigar en internet, a hacer las tareas de la universidad o adelantar los trabajos que debe entregar en grupo.
“Desde niña he sido así, muy enfocada en mis estudios y trabajando desde los 16 años”, relató. Fue a esa edad que comenzó a trabajar en la cocina y en atención al cliente en una agencia de venta de pollos de Juigalpa, de donde también era enviada a realizar esas tareas en las sucursales de los municipios de La Libertad, Santo Domingo y Cuapa.














