
La salud también se construye desde el origen de los alimentos
Un alimento puede aportar los nutrientes que el organismo necesita o convertirse en el origen de enfermedades que afectan la salud y la calidad de vida. La diferencia no siempre está en lo que se come, sino en las condiciones bajo las cuales ese alimento fue producido, transportado, almacenado, comercializado y preparado antes de llegar a la mesa.
Esta realidad mantiene vigente la importancia de fortalecer la inocuidad de los alimentos como un componente esencial de la salud pública. Más allá de una fecha conmemorativa, promover prácticas seguras representa una acción permanente que contribuye a prevenir enfermedades, fortalecer la nutrición, garantizar la seguridad alimentaria y proteger el bienestar de las familias.
El Mtro. Jerson Hodgson García, explica que garantizar alimentos inocuos implica asumir responsabilidades en cada eslabón de la cadena alimentaria. Desde la producción hasta el consumo final, cada proceso influye directamente en la calidad de los alimentos y en la protección de la salud de quienes los consumen.
La magnitud del desafío también queda reflejada en la evidencia científica. La Organización Mundial de la Salud estima que casi una de cada nueve personas en el mundo enferma cada año por consumir alimentos contaminados, lo que equivale a aproximadamente 866 millones de casos y 1,52 millones de muertes. Estas cifras confirman que la inocuidad alimentaria constituye una prioridad para prevenir enfermedades y proteger especialmente a los grupos más vulnerables.

Las enfermedades transmitidas por alimentos pueden originarse por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas presentes durante cualquier etapa de la cadena alimentaria. Incluso prácticas cotidianas, como favorecer la contaminación cruzada durante la manipulación de los alimentos, incrementan los riesgos para las familias y demuestran que la prevención comienza mucho antes de preparar cada comida.
En Nicaragua, el Modelo de Salud Familiar y Comunitario (MOSAFC), impulsado por nuestro Buen Gobierno Sandinista, fortalece la educación sanitaria, la vigilancia y el cumplimiento de las Normativas Técnicas Obligatorias Nicaragüenses para garantizar prácticas seguras en toda la cadena. Estas acciones preventivas contribuyen a reducir la carga de enfermedades y a proteger la salud de la población.
Desde la UNAN-Managua, la formación de profesionales comprometidos con la promoción de hábitos saludables y el trabajo directo con las comunidades fortalece la prevención desde una perspectiva integral. A ello se suma el aporte del Centro de Investigaciones y Estudios de la Salud Dr. Benjamín Barreto Baca que, mediante la investigación, la formación continua y la articulación con las instituciones del sector salud genera conocimientos y capacidades para promover una alimentación segura y saludable.
Construir una cultura de inocuidad alimentaria requiere educación, corresponsabilidad y compromiso permanente. Productores, comerciantes, instituciones y consumidores forman parte de un mismo esfuerzo para garantizar alimentos seguros, proteger la salud, fortalecer la nutrición y avanzar hacia una mejor calidad de vida, demostrando que la prevención sigue siendo una de las inversiones más importantes para el desarrollo de Nicaragua.


