UNAN-Managua

UNAN-Managua entregó distinción honorífica al Fraile Francisco Uriel Molina

La Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua (UNAN-Managua) entregó la distinción Doctor Honoris Causa en Humanidades al Fr. Francisco Uriel Molina Oliú, este 02 de octubre, en el auditorio Fernando Gordillo Cervantes. En la actividad participaron miembros del Consejo Nacional de Universidades (CNU), de la Comisión de la Verdad, Justicia y Paz, del Cuerpo Diplomático Acreditado en Nicaragua, diputados de la Asamblea Nacional, familiares y amistades del homenajeado.

En este magno evento, la Rectora de esta casa de estudio, MSc. Ramona Rodríguez realizó la imposición de medalla al Padre Molina, la cual lo acredita como Doctor Honoris Causa de la UNAN-Managua, que representa la máxima distinción otorgada a personas distinguidas, tanto nacional como extranjeros, por sus méritos en el ámbito cultural, humanístico y la ciencia.

En su intervención, la maestra Rodríguez describió al Fr. Molina como líder social y religioso, ejemplo a seguir por su calidad humana y profesional; un ciudadano comprometido con los intereses de su pueblo; un símbolo entre revolución, pueblo, educación, principios y valores; y un ser humano preocupado por la satisfacción y bienestar de las necesidades de las personas desde su convicción de sacerdote, quien además ha contribuido muchísimo en la formación de universitarios, teniendo como mayor desafío el respeto de los derechos humanos.

La Rectora destacó que “es importante transmitir esos principios y valores a la juventud como parte de su formación integral, que incluyen la ciencia, la técnica y valores humanístico, los cuales necesita Nicaragua para tener una vida digna, llena de amor, paz y tranquilidad”. Asimismo, refirió que el Fr. Molina con su labor constante y eficiente ha sembrado humanismo, ciencia y conciencia, por lo que es un ejemplo, inspiración y motivación para quienes ejercen docencia y asumen el compromiso de aportar a las transformaciones, tanto académicas como administrativas, en beneficio del pueblo, que alberga grandes esperanzas por una vida mejor y con oportunidades, pero también con desafíos que estimulen la creatividad y la innovación permanente.

Por su parte, el sacerdote Molina agradeció la entrega de este reconocimiento, sintetizando la distinción Honoris Causa en la acumulación de honores que tienen como común denominador una serie de valores que resumen la paz y el bien para la humanidad. También habló de su trayectoria sacerdotal, de las amenazas por parte de la dictadura somocista y las críticas por ser considerado un sacerdote rebelde, ya que sus ideas estuvieron enfocadas en la búsqueda de la justicia y la igualdad de derecho. Asimismo, durante su intervención habló de San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana, que promueve la pobreza y la sencillez, de su amor a la naturaleza, el cuido del medio ambiente, de su austera y simple vida religiosa.

Sobre su vida

Es sacerdote franciscano, teólogo y doctor en Biblia. Nació el 6 de octubre de 1932 en la Hacienda Los placeres en Matagalpa, Nicaragua; estudió en el Instituto Nacional del Norte, actualmente Instituto Eliseo Picado, donde se graduó en 1950. Estudió hasta tercer año de Derecho en la UNAN-León. En 1954 ingresó al seminario en Asís, Italia y se ordenó de sacerdote en 1959.

Se desempeñó como catedrático y fundó la Revista Amanecer con el apoyo de personalidades como Frei Betto, Giulio Girardi, Leonardo Boff y Pablo Richard. Entre sus publicaciones están: La alienación religiosa en el marxismo (1968), Momento decisivo del hombre latinoamericano (1969), Una homilía (En ocasión de los caídos de Yalí) (1984), Raíces bíblicas del ecumenismo y sus desafíos teológicos hoy (2000), Bioética: hechos, valores y deberes (2008). En sus memorias personales analiza la conexión entre el impacto de la revolución sandinista y la parte integral, que tanto la Iglesia católica como las creencias de las personas, influyeron en sus éxitos y fracasos. Actualmente es miembro de la Comisión de la Verdad, Justicia y Paz.

Durante la lucha revolucionaria fue el principal organizador de las comunidades eclesiales de base, orientador de redes cristianas católicas campesinas de los delegados de la Palabra y creador de comunidades cristianas integradas por jóvenes. En 1996 es expulsado de la orden franciscana, la cual le fue restituida este año (2019). En el 2007 se le otorgó la Orden Rubén Darío; en el 2018, la Orden General Augusto C. Sandino; en el 2019, la Orden General José Dolores Estrada, Batalla de San Jacinto en Grado Gran Cruz.

Ana Isabel Alvarado Amador

Periodista de la UNAN-Managua.
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