
Yarith Soza Cubas: Ejemplo de perseverancia, ciencia y emprendimiento
«Me siento orgullosa de formar parte de los futuros profesionales de la Geofísica. En el futuro cercano podré aportar al bienestar de nuestro país».
Yarith Emperatriz Soza Cubas, estudiante de Ingeniería en Geofísica en la UNAN-Managua, es un claro ejemplo de una juventud con espíritu de resiliencia y capacidad de superación de la comunidad universitaria nicaragüense. Actualmente, la futura profesional originaria de Matagalpa cursa el quinto año de su carrera, su día a día transcurre entre las exigencias de sus estudios y el desarrollo de iniciativas para su crecimiento personal.
Aunque su primera opción universitaria fue la Medicina, motivada por el deseo de cuidar a su madre enferma, el destino la guio hacia el estudio del subsuelo. Con el tiempo, se enamoró por completo de las geociencias, una decisión que hoy describe como la mejor de su vida. Recientemente, concluyó con éxito sus prácticas en el Instituto de Geología y Geofísica Benjamín Linder y Héroes de Bocay de la UNAN-Managua, en donde durante tres meses combinó la teoría con el riguroso trabajo de campo, operando tecnología avanzada como el Terrameter para la exploración de recursos hídricos.

«Llegué al Instituto para recibir acompañamiento con la investigación que estamos trabajando, al pasar del tiempo nos empezaron a llamar para diferentes actividades como foros, simposios y otras iniciativas para podernos desarrollar como profesional y adquirir más conocimientos», señala.
Su compromiso social se refleja directamente en su trabajo investigativo como modalidad de graduación. Yarith y su equipo enfocan sus esfuerzos en la hidrogeología para resolver un desafío real en la comunidad de Monte Verde, ubicada en Ciudad Darío. La meta es aplicar sus conocimientos técnicos en la creación de soluciones viables que aseguren el acceso al agua en la comunidad.
Además de su faceta como futura gesofísica, Soza es la fundadora de Creaciónes Emperatriz, un emprendimiento de joyería artesanal que lleva cuatro años en el mercado. Inspirada por sus clases de geología y minería, diseña collares, pulseras y aretes utilizando rocas naturales y minerales en bruto o procesados, los cuales importa desde El Salvador, Costa Rica y también originarias de los diferentes Volcanes que adornan Nicaragua. Ella trabaja la roca a través de la técnica del alambrismo, acero y tejidos que resaltan la belleza pura de la piedra sin procesos industriales.

A pesar de los desafíos económicos de alquilar en Managua y viajar constantemente a su municipio, la joven, que es madre de un niño de dos años, administra de forma estratégica la Beca Pueblo Presidente que otorga nuestro buen Gobierno Sandinista, la cual le permite costear algunos gastos. «Los años que he pasado acá, para mí han sido un gran reto, pero aquí estamos luchando siempre adelante con la mano de Dios y agradeciendo a cada uno de los profesionales que me ha dado su aporte y también al apoyo de mi madre».
Una de sus aspiraciones a largo plazo es fundar una empresa nicaragüense proveedora de equipos geofísicos especializados, con ello busca reducir la dependencia de tecnología y profesionales extranjeros, asegurando que los estudios del suelo y el agua en Nicaragua sean liderados por talento nacional.











