
Una Salud: la conexión entre el ambiente, la producción alimentaria y el bienestar de las familias
¿Qué tienen en común un mosquito transmisor del dengue, los alimentos que consumimos y la salud de una familia? Aunque parezcan temas distintos, forman parte de una misma red de factores que influyen directamente en nuestro bienestar. Esta visión integral es conocida como Una Salud, un enfoque que hoy orienta acciones de prevención e investigación en todo el mundo.
En el marco de la Semana Mundial del Ambiente, este enfoque recuerda que la salud no depende únicamente de hospitales o medicamentos. También está relacionada con la calidad del agua, el aire que respiramos, los ecosistemas y las condiciones ambientales presentes en las comunidades. Comprender estas conexiones permite anticipar riesgos y promover entornos más saludables.
El Dr. Francisco Mayorga Marín explica que el aumento de las temperaturas puede acelerar el ciclo biológico del mosquito Aedes aegypti, favoreciendo la proliferación del vector transmisor del dengue y aumentando el riesgo de brotes. Este comportamiento demuestra cómo las alteraciones ambientales pueden influir directamente en la dinámica de enfermedades que continúan representando un desafío para la salud pública y el bienestar de las comunidades.

Las variaciones climáticas también pueden incrementar la incidencia de infecciones respiratorias y afectar especialmente a poblaciones vulnerables. Asimismo, las olas de calor representan una amenaza para personas con enfermedades cardiovasculares, adultos mayores y otros grupos expuestos a condiciones ambientales extremas, evidenciando la estrecha relación entre ambiente, salud y calidad de vida.
Otro desafío que ilustra la importancia del enfoque Una Salud es la resistencia antimicrobiana. Según el especialista, determinadas bacterias pueden desarrollar mecanismos de resistencia a los medicamentos en distintos puntos de la cadena de producción animal y alimentaria. Esto demuestra que algunos riesgos sanitarios trascienden los hospitales y requieren una visión más amplia e integrada.
La resistencia antimicrobiana es considerada uno de los mayores desafíos para la salud pública mundial. Las bacterias resistentes pueden propagarse a través de los alimentos, los animales y el entorno, por lo que organismos internacionales promueven estrategias de vigilancia integrada que fortalezcan la seguridad alimentaria, la prevención de enfermedades y la protección de las poblaciones. En Nicaragua, estos esfuerzos se fortalecen mediante iniciativas como el Plan de Acción Nacional para la Contención de la Resistencia Antimicrobiana (PANCRAM).

Desde la UNAN-Managua se impulsan investigaciones relacionadas con riesgos químicos, exposición a plaguicidas, enfermedades transmisibles y determinantes ambientales y sociales de la salud. Estas acciones se articulan con las líneas de Salud Pública, Educación Ambiental y Estilos de Vida Saludable de la Política y Agenda de Investigación e Innovación, contribuyendo a la generación de evidencia científica para la prevención, promoción y protección de la salud en las comunidades
Asimismo, la participación en iniciativas nacionales, proyectos comunitarios y procesos de formación académica refleja el compromiso institucional con el Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano y la Estrategia Nacional de Educación «Bendiciones y Victorias». En este contexto, el enfoque Una Salud invita a comprender que cada acción orientada al cuidado del ambiente, la prevención de enfermedades y la participación comunitaria fortalece la capacidad de las familias y comunidades para construir un futuro más saludable, resiliente y sostenible.

