
Médicos integrales al servicio de sus comunidades formados en el Programa UNICAM
Seis años después de que la carrera de Medicina llegara al Programa UNICAM, en la sede La Dalia, ubicada en la Comunidad La Estrella, atendida por el CUR-Matagalpa en 2020, donde 47 protagonistas iniciaron su vocación de servicio mediante la formación profesional, este año verán su sueño hecho realidad.
Uno de los protagonistas es la joven Neyda Dixon Fernández, originaria de la comunidad indígena miskita Slimalila en El Tuma – La Dalia, quien enfatiza que UNICAM significó una verdadera oportunidad de transformación personal. Iniciar su carrera siendo madre soltera de un recién nacido, le implicó un enorme esfuerzo y disciplina, pero el acceso a la educación universitaria cerca de su hogar le permitió formarse sin separarse de su hijo.

Asegura que, a lo largo de sus años de estudio, las becas otorgadas y la cercanía territorial fueron factores fundamentales para superar los retos de la profesión; gracias a su esfuerzo y dedicación, este año se convertirá en la primera médica graduada de UNICAM en su comunidad, demostrando que las barreras geográficas y sociales pueden vencerse con perseverancia, humildad y un profundo sentido de vocación humanitaria.
Mediante el testimonio de diferentes protagonistas se evidencia el impacto social que ha tenido este programa en el territorio nacional, garantizando que las personas, las familias y comunidades cuenten hoy con profesionales comprometidos con sus propias raíces.

Otro de los estudiantes de Medicina es Antonio Smith Zamora, quien asegura que el Programa UNICAM representó la puerta de entrada a la educación universitaria para un joven de una lejana comunidad rural quien soñaba con servir a los suyos, impulsado por el deseo genuino de brindar atención médica a quienes más lo necesitan.
Tras culminar cinco años de su formación académica y superar el desafío de un riguroso internado rotatorio en Jinotega, Smith asumió el compromiso del servicio social en zonas más remotas del país, pues fue asignado a la comunidad La Soledad, en el municipio de Prinzapolka, en el territorio de la Costa Caribe.

Esta oportunidad le permite actualmente ser el médico responsable de velar por la salud de muchos habitantes distribuidos en cinco sectores rurales, lo que demuestra el impacto transformador de la educación pública al llevar medicina de calidad, gratuita y humanizada hasta los rincones más aislados de la geografía nacional.
Con una visión profundamente humanista, los jóvenes entienden la profesión médica no solo como el ejercicio clínico o un empleo más, sino como una vocación de empatía hacia las familias rurales de donde provienen. Sus testimonios reflejan el sentido del Programa UNICAM, mediante el que se ha reflejado el compromiso de formar profesionales de alto nivel académico que, lejos de olvidar sus raíces, regresan a sus comunidades para devolver la confianza, escuchar al paciente con dignidad y garantizar la restitución del derecho a la salud en los rincones más alejados del país.




