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La primera protección de la vida comienza con la lactancia materna

La primera protección comienza en el pecho de la madre

La primera protección que recibe un ser humano no proviene de un medicamento ni de una vacuna. Comienza en el pecho de su madre. Desde ese primer contacto, la lactancia materna ofrece mucho más que alimento: aporta defensas naturales, protege al recién nacido frente a múltiples enfermedades y representa una de las intervenciones más importantes para cuidar su salud desde los primeros minutos de vida.

La importancia de esta práctica ha dado origen a un movimiento global que cada año impulsa acciones para proteger, promover y apoyar la lactancia materna. En este contexto se conmemora, del 1 al 7 de agosto, la Semana Mundial de la Lactancia Materna. La Organización Mundial de la Salud recomienda iniciarla durante la primera hora de vida, mantenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses y complementarla hasta los dos años o más.

La evidencia científica confirma que la leche materna es un sistema biológico vivo que aporta anticuerpos, enzimas y otras sustancias naturales que fortalecen las defensas del recién nacido, favorecen el desarrollo del microbioma intestinal y ayudan a disminuir el riesgo de infecciones. La doctoranda en Ciencias de la Salud María Suárez García explica que la leche materna «no es un alimento estático», sino un fluido vivo cuya composición cambia de acuerdo con las necesidades del bebé, ofreciendo protección en cada etapa de su crecimiento.

Los beneficios también alcanzan a la madre, puesto que favorece la recuperación después del parto, fortalece el vínculo afectivo con el bebé y contribuye a disminuir el riesgo de cáncer de mama y de ovario. Sin embargo, la especialista considera que una lactancia exitosa depende del acompañamiento que recibe la mujer.«No basta con decirle a una madre que dé pecho; necesitamos saber cómo se siente, quién la acompaña y qué dificultades enfrenta», afirma.

En Nicaragua, la promoción de la lactancia materna forma parte del Modelo de Salud Familiar y Comunitario (MOSAFC), que articula acciones de acompañamiento a la mujer desde el embarazo hasta el puerperio. Las Casas Maternas, la consejería durante el control prenatal, la atención institucional del parto y el trabajo con las familias fortalecen esta iniciativa, en consonancia con el Eje 1, Educación para la Vida, de la Estrategia Nacional de Educación Bendiciones y Victorias.

La investigación también ha permitido comprender por qué muchas madres interrumpen la lactancia materna exclusiva antes de tiempo y cuáles son las estrategias educativas y de acompañamiento que favorecen su continuidad. Este conocimiento, generado desde la UNAN-Managua, aporta evidencia científica para fortalecer las acciones de promoción, protección y apoyo a la lactancia materna en Nicaragua.

Recientemente, el Centro de Investigaciones y Estudios de la Salud (CIES) desarrolló la Jornada Científica «Cuidar, Nutrir y Transformar: La Lactancia en la Cultura Nicaragüense». Esta iniciativa forma parte de la línea de investigación en Salud Materna que impulsa el Centro desde la Unidad de Investigación en Innovación Social y Cambio Social del Comportamiento para fortalecer la salud de la niñez desde la primera infancia.

Más que una decisión individual, la lactancia materna representa una responsabilidad compartida entre las familias, el personal sanitario, las instituciones, la universidad y la sociedad. «Esta práctica no es responsabilidad exclusiva de la mujer; es una responsabilidad compartida, una convicción que resume el compromiso de seguir construyendo una cultura de cuidado, prevención y bienestar para las familias nicaragüenses», concluye la doctora Suárez.