UNAN-Managua

Participación de la comunidad en la gestión del riesgo

“Para pasar de la evaluación a la gestión se debe involucrar a la administración local y la comunidad”

La Dra. Catalina Espinosa Vega es académica de la Universidad Autónoma de Chiriquí, Panamá; vino a nuestro país con el propósito de trabajar en el diseño y montaje del curso introductorio de la Maestría en Gestión Integral del Riesgo de Desastres, programa ofrecido por el Instituto de Geología y Geofísica (IGG-CIGEO) de la UNAN-Managua y que cuenta con el respaldo de la Unión de Universidades de América Latina y El Caribe (UDUAL).

El curso que impartirá en la maestría aborda el Marco conceptual de la Gestión Integral del Riesgo de Desastres (GIRD), contenidos y términos adecuados y actualizados. Su visita se aprovechó para dictar una ponencia sobre la participación ciudadana en la gestión local del riesgo de desastre, en la que explicó los mecanismos que permiten enfrentar los desastres involucrando a la ciudadanía y tomando en cuenta la visión que esta tiene de los riesgos que existen a su alrededor.

¿Cuál es su labor en la Universidad de Chiriquí?

Soy docente de Cartografía Digital, SIG, Geografía de Panamá, Gestión del Riesgo de Desastre para Emergencias Médicas y coordino la Comisión Institucional de la Gestión del Riesgo en mi Universidad. He cursado estudios de grado y posgrado en Geografía, así como un Doctorado en Geografía en la Universidad de Quintana Roo de México.

¿Qué contenido incluye el curso que impartirá en la Maestría?

El curso es básico, en él se abordan diversos marcos conceptuales, para brindar a los estudiantes los términos actuales y adecuados que están relacionados con el riesgo; que conozcan la epistemología de la gestión del riesgo desde las distintas perspectivas.

¿Cuáles de los riesgos producen mayores afectaciones en la región?

Nuestra región enfrenta grandes problemas hidrometeorológicos; tenemos zonas donde se forman huracanes y existe un alto grado de precipitación anual; también tenemos mucha actividad sísmica debido a nuestra ubicación.
¿Qué debe mejorar nuestra región para enfrentarlos?

Debemos trabajar la gestión de riesgo por inundación mediante el trabajo con la comunidad. A nivel regional no se conoce la necesidad que tiene la población de una comunidad específica, por ello se debe potenciar la gestión local. La comunidad debe opinar sobre los que considera sus riesgos, qué impresión tienen sobre la forma de manejar los riesgos en su territorio, cómo pueden participar con autoridades, líderes o empresas para que den a conocer lo que ellos viven y sienten sobre un riesgo específico.

¿Qué hace falta para avanzar en la gestión adecuada?

Muchas veces el marco jurídico de un país está muy bien definido pero los actores no saben cuál es su función; hace falta la motivación y el acercamiento a la población. Además, hay que prestarle mucha atención a los riesgos cotidianos, monitorear pequeños sucesos que nos dan la pauta para prevenir el impacto y las consecuencias de un fenómeno.

¿De qué forma puede participar la comunidad en la prevención?

Hay dos tipos de participación: la primera en la que se lleva el plan de gestión y se da a conocer y la otra en la que se consulta sobre las normas propuestas. Esta última es esencial porque la comunidad debe participar en la elaboración de su plan ante una emergencia.

¿Qué logros han tenido en participación ciudadana en la gestión del riesgo?

En las cercanías del Río Caldera realizamos una investigación y contamos con el apoyo de la alcaldía de Boquete; se firmó un convenio entre la alcaldía y la Universidad de Chiriquí para que ambas aportaran al estudio de las inundaciones e inestabilidad de laderas. Informábamos al consejo municipal sobre los avances de la investigación y notamos que cualquier miembro de la comunidad podía participar en las sesiones. Identificamos a los actores que más se acercaban al Consejo, entre ellos: la empresa privada, líderes, representantes de instituciones, iglesias. El Consejo se convirtió en un medio de participación en el que cada persona podía dar una opinión sobre los riesgos; instamos al alcalde para que citara a la comunidad a reuniones y así informar a la comunidad. Cada actor tenía un rol, al momento de un desastre cada uno desempeñaba una función específica y se reaccionaba muy bien después del suceso; sin embargo, se debe trabajar más en la prevención.

Otra experiencia interesante es un programa de radio llamado Oyendo y Previniendo con la UNACHI, en el que se difunde a la comunidad la importancia de la cultura de prevención; se le dice a los oyentes que deben tener su plan familiar, plan empresarial y las amenazas de origen natural que los puede afectar. Los oyentes llaman y hacen sus consultas y expresan su opinión sobre los riesgos.

La incorporación de la gestión de riesgo en los programas de grado es una necesidad creciente. ¿Es un sueño posible?

No es fácil incluir este tema en una especialidad o programa de grado pero es importante, dado que si tenemos a mil estudiantes de una carrera son mil personas en la comunidad que pueden transmitir el conocimiento a sus familias y se convierten en un medio de difusión y extensión que permite llevar el mensaje de la prevención a la población de forma directa. Se debe tener al menos un curso sobre gestión de riesgo en el currículo de las diferentes carreras, de esta forma se logra que los miembros de una instituciones se apropien del conocimiento.

 

Datos de la Dra. Espinosa

La Dra. Catalina Espinosa es geógrafa, estudió su Doctorado en Geografía en la Universidad de Quintana Roo de México; su tesis doctoral se centró en la participación ciudadana en la gestión local del riesgo. Además, tiene especialidades en Sistema de Información Geográfica, Geografía e Investigación.

Armando Muñoz Flores

Periodista IGG-CIGEO (UNAN-Managua).
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