Sandino: máximo representante del patriotismo nicaragüense

En una fecha como hoy, hace 84 años, fue asesinado el General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino; el primer hombre en renovar y fortalecer el pensamiento político y social a favor de la liberación y la paz de su pueblo. En Nicaragua, en el 2012, se aprobó la Ley 783 que declara el 21 de febrero como Día de Homenaje Nacional en conmemoración del tránsito a la inmortalidad del General de Hombres Libres Augusto C. Sandino.

“En Sandino al igual que en Rubén Darío descansa el prestigio, la dignidad y el decoro de Nicaragua”, expresó el catedrático de Nicaragua y profesor titular del Departamento de Historia de la UNAN-Managua, José Reyes Monterrey, quien también insiste en que Sandino debe ser estudiado a profundidad en los centros educativos a través de una cátedra, sobre todo en las universidades donde se forman a los futuros docentes e historiadores que continuarán investigando y difundiendo el pensamiento del General.

 El Dr. Reyes destacó que el mayor legado de Sandino es su nivel de patriotismo irrenunciable, que lo llevó a defender a su pueblo de los mismos gobiernos conservadores y liberales, así como de la injerencia norteamericana, puesto que fue testigo de la injusticia, de los intereses personales de estas personas que en ningún momento velaban por el bienestar del pueblo. “A los estudiantes, a los jóvenes se les debe dar a conocer su origen; Sandino fue un obrero que se sentía orgulloso de ser mecánico y era hijo ilegítimo o natural, lo cual era un estigma en ese momento; sin embargo, eso no fue un obstáculo para imponerse en la historia y ser el iniciador de la Revolución Popular en el país. No es necesario ser intelectual o político para luchar por la patria”.

Augusto C. Sandino es el más grande y elevado príncipe del patriotismo en Nicaragua, señaló el profesor Monterrey, “su primera acción concreta producto de ese nacionalismo se da el 4 de mayo de 1927 cuando se opuso a la firma del pacto denominado “Espino Negro”, entre el Presidente Moncada y Estados Unidos, que permitía el control del gobierno y de las armas con las que reprimieron por mucho tiempo al pueblo. El rechazo de Sandino fue una respuesta histórica que dio inicio a la lucha por la liberación, la emancipación de América Latina y por el reconocimiento de los derechos del pueblo, sin importarle llegar al sacrificio de su propia vida”.

Mencionó que sus acciones y su legado histórico debe ser planteado en un buen proyecto de cátedra a Sandino; sin embargo, son pocos los historiadores que se han dedicado a escribir de manera objetiva su historia, “irónicamente son los historiadores norteamericanos quienes han escrito la mayoría de libros en defensa del General Sandino porque antes se le trataba como bandolero.

Asimismo, se refirió a las convicciones y pensamientos del Héroe Nacional, que son valores sobre todo de nacionalismo y patriotismo que los jóvenes deben retomar, ya que sus ideas reviven el pensamiento, el espíritu de liberación y compromiso con la justicia social. Sandino fue el referente de otros revolucionarios que siguieron sus principios de patriotismo, honestidad, soberanía y disciplina en pro del mejoramiento de las condiciones de los pueblos. El profesor Reyes expresó que la huella de Sandino en la historia de Nicaragua no se puede borrar porque luchó sin condiciones por una patria libre, lo que convirtió a Nicaragua en un pueblo modelo, no solo de Centroamérica sino de todo el continente. “A él también se aplica la frase (es de los muertos que nunca mueren), la cual fue utilizada por el Comandante Tomás Borge cuando se dio cuenta del paso a la inmortalidad de Carlos Fonseca Amador”.

Augusto Nicolás Calderón Sandino nació el 18 de mayo de 1895 en Niquinohomo, departamento de Masaya. Sus padres fueron Gregorio Sandino, un adinerado cultivador de café y Margarita Calderón, una humilde campesina que trabajaba como doméstica y obrera agrícola; la infancia de Sandino transcurrió al lado de su madre, siendo testigo de toda clase de miserias y privaciones. En su adolescencia presenció la primera gran intervención militar del imperialismo norteamericano que finalizó con el asesinato del General Benjamín Zeledón, el 4 de octubre de 1912. Este patriota y revolucionario nicaragüense organizó y lideró en 1927 el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, para luchar contra la intervención norteamericana en la primera mitad del siglo XX, logrando que las tropas estadounidenses se retiraran del país.

El 21 de febrero de 1934 bajó de las montañas para procurar el diálogo por la paz con el Presidente de la Republica, pero es detenido y asesinado por órdenes del director de la Guardia Nacional, Anastasio Somoza García. Es Héroe Nacional y en conmemoración al acto de patriotismo y dignidad que demostró el General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino, en 1927, cuando se opuso al pacto conocido como “Espino Negro”, se celebra cada 4 de mayo el Día de la Dignidad Nacional.

Ana Isabel Alvarado Amador
Periodista de la UNAN-Managua
21/II/2018