Una gotera continua: el permeable proceso de reivindicación de la mujer nicaragüense

Como una sociedad “permeable” es catalogada la nicaragüense, debido a los eminentes cambios y transformaciones sociales que se han desarrollado a lo largo de su historia. Evidentemente, de estos procesos las mujeres nicaragüenses han sido protagonistas.

De manera análoga, como una gota es capaz de romper una piedra cuando cae de forma continua, así es reflejado el rol de la mujer en su lucha por reivindicar sus derechos en una construcción social hacia el modelo masculino como lo “superior” que consecuentemente relega lo femenino. Pues estos cambios se han dado de manera gradual, pero con gran determinación y constancia por quienes apostaron a una nueva visión que favoreciera el rol de las mujeres nicaragüenses.

La permeabilidad de la que aquí se habla, hace alusión a esos cambios que se han generado en la sociedad. En Nicaragua han transcurrido unas seis décadas desde que inició la lucha femenil en la búsqueda incesante para la proclamación de los derechos de las mujeres. Los años 50 estuvieron marcados por un profundo interés de intelectuales y primeras feministas para luchar por los derechos legales y sociales de la mujer nicaragüense. El derecho al voto fue aprobado el 20 de abril de 1955 y el 3 de febrero de 1957 las mujeres votaron por primera vez.

Todavía en el imaginario colectivo de la sociedad nicaragüense de los años 50, 60 y 70, permeaba la figura de una mujer base de las familias y la sociedad. Las féminas estaban llamadas a cuidar “su” hogar, marido e hijos. No obstante, cambios en las estructuras de poder en los que la mujer logra integrarse, en una realidad tangible como fue su participación en la Revolución Popular Sandinista, a través de la que el pueblo consiguió el derrocamiento del somocismo, marcan un hito en la historia de la mujer en Nicaragua y en el interés de estudios académicos.

A juicio del historiador e investigador Salomón Delgado, “la sociedad nicaragüense ha sido fácil de ir permeando y aceptando el papel de la mujer”. Una muestra de esta condición son acciones tangibles de menos de una década en retrospectiva. Hoy día, por ejemplo, es frecuente que una mujer conduzca una motocicleta en las vías públicas. Esto se relaciona con el avance en el comportamiento social de los nicaragüenses quienes han aprehendido en el contexto de la lucha social de las mujeres y las han incorporado en su constructo social.

En el plano de Desarrollo Humano

Las acciones consecuentes al Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH, 2012-2016), han garantizado el trabajo de promoción de los derechos que reivindican el papel de las mujeres nicaragüenses. Se trata de la promoción hacia la participación plena de las mujeres en todos los procesos de desarrollo en las esferas políticas, económicas, sociales y culturales, generados desde las instituciones del Estado y la sociedad, a fin de promover y visibilizar el liderazgo y protagonismo de las mujeres en todos los ámbitos de la vida.

Desde el PNDH, la igualdad entre hombres y mujeres, “además de ser un derecho humano, es una necesidad estratégica para la profundización de la democracia representativa y participativa para la construcción de una sociedad justa y desarrollada socioeconómicamente”.

En este sentido, se han aprobado las Leyes 648, Ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades; Ley 641, Código Penal; Ley 637, Ley de Habilitación Profesional para Procuradores Laborales y de Seguridad Social; Ley 664, Ley General de Inspección del Trabajo; Ley 616, Ley General de Higiene y Seguridad del Trabajo; Ley 623, Ley de Responsabilidad Paterna y Materna; reformas al Código del Trabajo; Ley de Titulación, Ley de Acceso al Crédito, Ley de Seguridad y Soberanía Alimentaria.

El proceso continúa

Las mujeres han protagonizado su propia historia. Sus ansias por sobrevivir y sobresalir han sido el sustento para que hoy día, tras una larga historia de luchas, las nuevas generaciones sigan con paso firme transformando la sociedad en la que todos sus pobladores podamos tener los mismos derechos y oportunidades para desarrollarnos de manera integral.

Ha transcurrido más de un siglo desde cuando decenas de mujeres estadounidenses y europeas, tras el proceso de la revolución industrial y el movimiento obrero, protagonizaron las luchas con las que reclamaban una posición justa en cuanto a salarios y condiciones laborales, y ya casi medio siglo desde cuando Naciones Unidas reconoció el día 8 del mes de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Pero aún existen desigualdades, todavía hay quienes vigilan el cumplimiento de estos derechos para hacer frente a los obstáculos que en pleno siglo XXI se hallan en algunos comportamientos de nicaragüenses.

De este modo, la gotera continúa calando en la permeable sociedad que con ahínco vincula el proceso de reivindicación de la mujer nicaragüense con el desarrollo integral al cual todos apostamos.

8 De Marzo, ¡Seguimos conmemorando a la mujer trabajadora!!!

Autora: Nohemí Rojas Icabalzeta
Docente e Investigadora
Comunicación para el Desarrollo
UNAN-Managua

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