Mitos y realidades del “eclipse del siglo”

El 21 de agosto del presente año, podrá observarse desde Nicaragua un eclipse parcial de Sol. Los eclipses solares suceden cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, ocultando el disco solar desde nuestra perspectiva. Este fenómeno suele tener una periodicidad de dos veces al año, pero los eclipses raramente son visibles desde la misma región de la Tierra dos veces seguidas, por lo que fanáticos de este fenómeno tienen que movilizarse a grandes distancias para poder presenciarlos.

El Sol y la Luna se mueven, desde nuestra perspectiva, en un corredor del cielo llamado la eclíptica, el cual es una franja imaginaria proyectada en el cielo donde también observamos el movimiento del resto de los planetas. La eclíptica es el resultado de que la Tierra y todos los planetas del sistema solar se mueven en una órbita más o menos en el mismo plano alrededor del Sol. Por lo tanto, los cuerpos celestes ocasionalmente pasan unos a la par de los otros, y en el caso del Sol y la Luna, cuyos tamaños relativos en el cielo son comparables (aproximadamente medio grado de círculo), la Luna puede eclipsar al Sol.

No se debe olvidar nunca que en realidad el Sol es millones de veces más grande que la Luna, pero que la Luna se encuentra millones de veces más cerca que el Sol. Esto significa que los eclipses son cuestión de perspectiva y por lo tanto estos pueden ser totales, si la Luna finalmente cubre con su totalidad el disco solar o parcial, cuando la Luna solo llega a cubrir una porción. Además, en esto juega un papel muy importante las fases de la Luna, ya que no es posible tener eclipses solares en Luna llena debido a que este es el momento en que la Tierra se encuentra entre la Luna y el Sol. Sin embargo, si puede haber eclipses lunares, donde la Tierra interrumpe la luz que le llega a la Luna desde el Sol, oscureciendo las lunas llenas.

Regresando al eclipse solar, estos solo pueden observarse durante las lunas nuevas, debido a que este es el momento en que se cumple la configuración Sol-Luna-Tierra. ¿Por qué no hay eclipses Solares cada luna nueva? Esto es debido a que normalmente el Sol y la Luna se mueven en la eclíptica sin tocarse, pasando uno más al norte o al sur del otro. Sin embargo, de vez en cuando la distancia que las separa se acorta hasta coincidir completa o parcialmente. El eclipse total hace que el cielo diurno se oscurezca, no obstante el eclipse parcial normalmente solo es notable usando instrumentos adecuados para medirlos. Ese es el caso del eclipse del 21 de agosto de 2017, durante el cual los cielos no se oscurecerán, pero que podrá observarse usando lentes especiales o telescopios dedicados a dicho fin.

Dicho esto, los eclipses no parecen tener mayor incidencia en la salud de los seres humanos, ni existen estudios que demuestren que exista ninguna correlación entre enfermedades de ningún tipo y los eclipses. Lo que si es cierto es que debe de rechazarse cualquier tentación de observar los eclipses directamente sin la protección necesaria, o intentar ver los eclipses con binoculares o telescopios. Observar el Sol directamente, incluso durante períodos breves de tiempo, puede tener serias consecuencias sobre la retina del ojo, por lo que es aconsejable evitar mirar directamente al Sol, incluso durante los eclipses.

Lo que si es cierto es que los eclipses tienen una importancia cultural indudable sin importar el país del mundo al que pertenezcamos. Muchas culturas alrededor del mundo los veían como presagios de buena o mala fortuna, mientras que otros usaban los eclipses para calibrar sus métodos para predecir el paso de los astros en el cielo, lo que les ayudaba en gran medida a generar calendarios más precisos y seguros. Estos calendarios eran de gran relevancia para coordinar la agricultura y la pesca, por lo que en el pasado se invertía mucho esfuerzo en lograr medir con exactitud el momento de los eclipses solares y lunares. En la historia de la ciencia, los eclipses tuvieron su mayor relevancia porque permitieron calcular en el siglo XVIII las distancias relativas de las orbitas de los planetas, mientras que a inicios del siglo XX se usaron para confirmar la teoría de la relatividad de Albert Einstein.

 

Autor: Marcel Chow
PhD. Astrofísico
Docente investigador
IGG-CIGEO/UNAN-Managua

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