UNAN-Managua

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Merary Calero: «Estudiar Ingeniería Agronómica me permite contribuir con conocimientos técnicos y científicos al desarrollo del campo»

No se trata solo de sembrar, se trata de transformar. Si sienten afinidad por la naturaleza y desean aportar bienestar al mundo, esta carrera realmente vale la pena».

Merary Guadalupe Calero Galeano es una joven que habita en la comunidad Paso Ancho, del municipio de Estelí. Actualmente cursa el tercer año de la carrera de Ingeniería Agronómica en turno dominical, en el CUR-Estelí de la UNAN-Managua. Se le reconoce por ser una estudiante creativa, respetuosa, responsable, muy dedicada a sus estudios y con un fuerte compromiso hacia su comunidad. Vive en el campo, donde realiza labores como el cuido de ganado, trabajos agrícolas y otras actividades propias de la vida rural, lo cual refleja su amor por la naturaleza y la coherencia con su formación profesional. También tiene una destacada participación en eventos académicos, comunitarios y culturales.

Describe que, durante el curso de tres años en la universidad, ha adquirido una formación integral, tanto académica como personal. Comprendió que la agronomía va mucho más allá de sembrar: «se trata de un proceso completo que involucra el cuidado del suelo, el manejo de cultivos, la sostenibilidad y el impacto social de estas prácticas». A lo largo de este tiempo, también ha aprendido a trabajar en equipo, a organizarse mejor y a mirar al campo desde una perspectiva más técnica, manteniendo el cariño y respeto que siempre le ha tenido.

Para ella, la Ingeniería Agronómica es fundamental, ya que contribuye a mejorar la calidad de vida en las zonas rurales y garantiza una producción de alimentos responsable y sostenible. A través de la agronomía es posible impulsar el desarrollo rural, asegurar alimentos de calidad para todos, promover la innovación agrícola, proteger los recursos naturales y trabajar de manera conjunta con las comunidades. Los conocimientos adquiridos durante su formación académica se han reflejado en cada experiencia práctica, permitiéndole comprender mejor los procesos relacionados con el suelo y el manejo de cultivos, a su vez, enfrentarse con mayor preparación a situaciones reales del agro.

Está convencida de que esta carrera tiene un papel clave frente a los desafíos del cambio climático y la conservación de los recursos naturales. La considera una herramienta que permite producir de manera sostenible, cuidando el suelo, el agua y la biodiversidad. Como futura agrónoma asume la responsabilidad de aplicar prácticas que reduzcan el impacto ambiental, el uso racional de agroquímicos, la conservación de suelos y la promoción de sistemas agrícolas más resilientes. Cree firmemente que la agronomía no solo busca producir, sino también, proteger el entorno para las generaciones futuras.

Una vez que finalice la carrera, Merary se propone continuar creciendo como profesional, aplicando todo lo aprendido para contribuir al desarrollo sostenible del campo. Le gustaría participar en proyectos que aumenten la productividad sin afectar el ambiente y seguir formándose académicamente. Su sueño es aportar soluciones reales a los problemas del agro y apoyar a los productores a enfrentar retos como el cambio climático y el uso eficiente de los recursos.

Uno de los proyectos que le gustaría desarrollar se enfoca en la producción agroecológica y el manejo natural de plagas y enfermedades, especialmente en comunidades rurales del corredor seco nicaragüense. Aspira a aplicar sus conocimientos para ofrecer alternativas sostenibles, como productos naturales que cuiden la salud del suelo, los cultivos y los animales.

A los jóvenes que deben elegir una carrera y aún no lo tienen claro ella les recomienda el estudio de la Ingeniería Agronómica, carrera enfocada en que tierra, el agua y el conocimiento se combinan para generar bienestar. «No se trata solo de sembrar, se trata de transformar. Si sienten afinidad por la naturaleza y desean aportar bienestar al mundo, esta carrera realmente vale la pena».

Merary también ha formado parte de pasarelas culturales dentro de la plataforma Es Arte, Estelí, del circuito de Ciudades Creativas. En julio de 2024, representó a su ciudad en el certamen de elección de la Reina del Chocolate. Además, participó en el Festival Nacional del Chocolate, organizado por el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), donde obtuvo el título de Reina del cacao. Este evento tuvo como objetivo promover por primera vez en el país el consumo y comercio del chocolate nicaragüense.

Desde los 18 años forma parte de la coordinación juvenil de su comunidad. El año pasado, asumió la responsabilidad de coordinadora del Movimiento Promotoría Solidaria en el distrito cuatro de Estelí, que atiende a 86 comunidades como parte de la estrategia de atención política municipal. Además, trabaja con niños promoviendo el rescate de tradiciones a través de juegos tradicionales y actividades recreativas. Mediante esta instancia brinda acompañamiento a diversos sectores: madres de héroes y mártires, personas de la tercera edad, beneficiarios de programas sociales y familias en situación de vulnerabilidad. También colabora estrechamente con el Ministerio de Salud (MINSA) en labores de atención médica y visitas comunitarias.

También ha participado en presentaciones de cartillas informativas y campañas sociales en conjunto con instituciones del Estado, como el MINSA, los Bomberos y la Policía Nacional. Estas campañas abordan temas como la prevención de incendios, el uso responsable de la pólvora, la prevención de quemaduras y los accidentes viales, especialmente durante la temporada seca.

La historia de Merary es un reflejo de que la misión y visión de la UNAN-Managua, en lo referido a la formación de profesionales integrales con sólidas competencias y valores para el ejercicio de sus funciones. A través de un modelo educativo basado en competencias, los estudiantes adquieren las habilidades necesarias para diseñar e implementar estrategias orientadas a la solución de los principales desafíos del sector agrícola. Esta formación contribuye al cumplimiento del Plan Nacional de Lucha Contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano y de la Estrategia Nacional de Educación en todas sus Modalidades «Bendiciones y Victorias» 2024-2026, al fomentar el aumento de la productividad en agroecosistemas resilientes frente a la variabilidad climática.