Reseña Histórica

La Autonomía Universitaria

En los inicios de la década del 50, la Universidad Nacional era una de las pocas en América Latina que no gozaba de autonomía a pesar que desde 1918 se había levantado el “Grito de Córdoba” en Argentina por una Universidad realmente científica y universal, para sustraerla del enclaustramiento al que había sido condendas por las fuerzas conservadoras.

En 1960 la autonomía de la Universidad Nacional de Nicaragua era la más endeble de las universidades centroamericanas, ya que había sido consagrada por una decisión del poder ejecutivo, no disponiendo de garantía constitucional; su existencia estaba dada por el decreto antes mencionado.

En su lucha por lograr la autonomía universitaria, el rector, Mariano Fiallos Gil, demandó la necesidad de que ésta estuviera respaldada por un principio constitucional y que se requería además un porcentaje del presupuesto nacional; pues al compararla con otras universidades centroamericanas, a excepción de El Salvador, la UNAN no tenía un presupuesto fijo asignado.

A partir de 1969 la autonomía se vio atacada muchas veces, siendo una de ellas cuando el Presidente de la Republica, General Anastasio Somoza Debayle responsabilizó a los universitarios del clima de intranquilidad, agitación y violencia que vivía la República, abriendo con esto la posibilidad de una intervención por la fuerza. Además, acusaba a las autoridades universitarias de realizar labores de subversión, usando los bienes del pueblo y escudándose en la autonomía universitaria.

El decreto de Autonomía fue discutido y aprobado por el Legislativo el 25 de marzo de 1958, escasamente dos años después de la muerte de Somoza García. Fue el momento culminante de la evolución que había practicado en tan poco tiempo el pensamiento universitario desde que se había iniciado en la década del 40 la gestión por la autonomía universitaria. Esta funcionó normalmente durante algunos meses hasta julio de 1959, cuando los estudiantes universitarios se volcaron a las calles como una forma de protesta ante sucesos políticos acaecidos en Honduras. La acción terminó con la masacre de cuatro estudiantes universitarios. Fue el primer enfrentamiento serio que aconteció entre los estudiantes universitarios y la Guardia Nacional.

Esto había sido la prueba de fuego no sólo del movimiento estudiantil sino también de la autonomía universitaria que había empezado a ejercerse el año anterior. Después de estos sucesos, la Universidad de León tuvo razones para empezar a guardar distancia respecto a la dictadura de los Somoza.

La lucha del dos por ciento del presupuesto y el movimiento estudiantil

La lucha por el 2% del presupuesto para la Universidad fue impulsada por los diferentes sectores que integraban la comunidad universitaria, ante las demandas del Rector Fiallos en las que exponía la crítica situación financiera de la Universidad y hacía una llamado a la lucha por el 2% del presupuesto nacional para poder garantizar el ejercicio de la docencia, el crecimiento de la población estudiantil y la creación de nuevos programas.

El Frente Estudiantil Revolucionario (FER), era una tendencia política que aglutinaba a un sector estudiantil, que asumía una postura ideológica en términos de acciones en función de sus políticas. Existían otras tendencias, como la social cristiana o la socialista, pero el FER contaba con mayor fuerza.