Una vida de servicio a la Comunidad Universitaria

A Doña María Argelia Gamboa Martínez de 60 años, le es difícil este proceso en su vida, ha laborado como secretaria en la UNAN-Managua por 32 años y ahora le corresponde retirarse, “Siento que dejo gran parte de mí en esta alma máter, pero comprendo que en la vida todo termina y hoy me toca ceder este espacio a alguien más joven” comenta, mientras su mirada transmite cierta nostalgia por los años que deja atrás.

“Empeño, entusiasmo y responsabilidad es lo que he dejado en este largo camino de labor en esta Institución”, Doña Argelia expresa que nunca faltó a un día de trabajo por una razón vana y siempre fue puntual, son valores que aprendió en su familia y que ha mantenido toda su vida.

Aún recuerda esos días de juventud, cuando soñaba con tener un futuro mejor; su madre, Juana Ermisenda Martínez, le enseño el valor del trabajo y el esfuerzo, durante su niñez siempre la acompañó a vender en el mercado, “de eso vivíamos, recuerdo que yo soñaba con ser secretaria y mi madre me animó a estudiar el técnico superior en secretariado en el que fue el Centro de Ciencias Comerciales, aquí en Managua”.

Una vez terminó el técnico ingresó a la Universidad, luego de unos meses fue contratada en el departamento de Economía Política de la Facultad de Ciencias Económicas, en 1990 es trasladada a la Dirección de Vida Estudiantil, donde finalmente permanece, “los trabajos en ese entonces los hacía a máquina, era trabajo duro puesto que atendía toda la Dirección, después tuvimos que adaptarnos a las computadoras, por lo que recibí muchas capacitaciones, las cuales siempre las tome con mucho entusiasmo y ganas de aprender”.

Comenta que los momentos que la marcaron fueron las épocas de la lucha revolucionaria en los años 80 y la defensa del 6% constitucional, en esta última nos comparte tuvo participación en las protestas, “nos lanzaban gases lacrimógenos, recuerdo que sentíamos mucho miedo, pero el deber nos llamaba” confiesa.

Expresa que los años venideros los pasará con su mamá, Juana Ermisenda Martínez, de 88 años de edad, quien tiene problemas de salud, “ella fue mi principal motivo para tomar la decisión de retirarme, necesitaba dedicarle tiempo a quien me regaló la vida, es importante dar valor al tiempo que compartes con tus seres queridos”.

La UNAN-Managua siempre será parte de mi vida, me siento muy agradecida por las oportunidades que me brindó, el orgullo de pertenecer a esta gran Institución no me cabe en el pecho, esta Universidad siempre será como mi segundo hogar, por la gran parte de mi vida que pase aquí compartiendo con personas de gran espíritu y vocación de servicio a nuestros jóvenes, que son el presente y futuro de nuestra patria.

Jarlin Altamirano
Periodista de Divulgación UNAN-Managua
12/09/2017

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