Con fuerza del corazón

Es sábado, este día María Navarro, se levanta tarde, porque no va a clases a su colegio, pero hay algo que le interrumpe su sueño matutino, el ruido de una canción que suena en el parque de su barrio (que está a unas cuadras de su casa) y entra en su cuarto como un intruso inoportuno; decidió levantarse, puesto que no era común que hubieran actividades animadas en esta localidad, “ojalá sea algo interesante y que la levantada valga la pena” pensó; se bañó y vistió más rápido de lo común. Al estar en el parque se encontró con unos amigos, que ya estaban en ambiente en la exhibición de levantamiento de pesas, esta era la actividad. No se está seguro cuál haya sido la reacción de María al conocer cuál era la actividad que le había hecho levantarse temprano ese día.

Pasados los minutos, sus amigos la retaron a que participara en una dinámica de levantamientos con peso muerto, María lo hizo más por insistencia de sus acompañantes que por interés propio, sin pensar que esa acción le cambiaría la vida; al finalizar el levantamiento se le obsequió una medalla de oro simbólica; María notaba que había sentido una sensacional conexión con este deporte, ya tenía su primera medalla y pensó… podrían ser más.

Es así como inició en levantamiento de pesas,  a sus 14 años de edad; María comenta que tomó esta experiencia como un reto; meses después participa en su primera competencia internacional en los Juegos  Deportivos Centroamericanos y del Caribe en donde logra el bronce, esto la anima a dar más en los entrenamientos y prepararse ante futuras contiendas; Navarro logra participar en un Mundial de Levantamiento de Pesas en Perú, gana oro en el torneo “Manuel Fajardo” en Cuba y obtiene el cuarto lugar en un torneo Panamericano.

Su mayor motivación es siempre soñar en grande, “espero llegar a los Juegos Olímpicos Tokio 2020, ser campeona Mundial, Panamericana y de los  Centroamericanos y del Caribe, sé que es difícil pero no imposible”. Durante este camino Navarro expresa que sus mayores obstáculos han sido las numerosas lesiones  y las derrotas que ha sufrido “en cierto momento me llegue a sentir derrotada e insegura, estuve a punto de dejar el deporte, pero la Maestra Elsa Caldera, mi entrenadora, me animó a seguir adelante”.

Comenta que pesas es un deporte que práctica con el corazón, que lo ama y ese amor es el que le ha hecho superar todos los obstáculos que le han enseñado que nunca hay uno tan grande como para darse por vencido, una vez superados estos te hacen una persona con mayor determinación.

Aunque su familia no estuvo de acuerdo con que se iniciara en este deporte, cuenta que ahora su mamá Martha Álvarez, es su segunda entrenadora, ella cuida de su alimentación, sus vitaminas, ella está muy pendiente de su disciplina.

Con respecto a la idea de que pesas es un deporte solo para hombres, Navarro comparte que el deporte no tiene género, todos los seres humanos somos capaces de practicar alguno, siempre y cuando le dediquen tiempo y esfuerzo, “las mujeres hemos demostrado que somos fuertes y que competimos con el corazón”.

Se siente agradecida con la UNAN-Managua por brindarle la oportunidad de prepararse académicamente, ella espera convertirse en una profesional de la Fisioterapia, opina que siempre un deportista debe tener una carrera profesional que le permita desarrollarse cuando se retire, “es algo que la maestra Elsa siempre nos ha hecho saber, debemos rendir en el entrenamiento, pero aún más en nuestra vida académica. Espero poder ayudar a muchos atletas una vez sea fisioterapeuta, los entenderé porque yo también soy uno de ellos”.

Jarlin Altamirano
08/mayo/2017

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