¿Vos o tú?, he ahí la cuestión

En Nicaragua, o en cualquier país voseante (que emplea la forma “vos” como pronombre de la segunda persona del singular), utilizar el “tú” es como despreciar una sopa de gallina con albóndigas, a favor de una hamburguesa.

Este símil describe la “amenaza” que representa el tuteo (empleo del pronombre “tú”) para una de las piezas que caracterizan al español que hablamos no solo los nicaragüenses, sino muchos americanos desde el sur de México hasta la América del Sur, ya que el voseo es uno de los rasgos más característicos del español de América.

El “vos”, a pesar de ser una de las formas de tratamiento (pronombres de la segunda persona, tanto del singular como del plural) más frecuentes en todos los países del istmo centroamericano, a excepción de Panamá, y de haber sobrevivido al paso de los siglos y conservarse en la lengua española como una pieza antiquísima, ha sido como el hijo bastardo de las formas de tratamiento, ya que en el siglo pasado varios hispanistas centroamericanos se pronunciaron en contra del voseo, con el objetivo de extirparlo de nuestros dialectos.

En Guatemala, Sandoval afirma que el voseo es un “solecismo” y “barbarismo”. En Honduras, Membreño asegura que “el solecismo ha nacido ahora después que aprendimos a conjugar los verbos, y que el pronombre vos no ha querido ceder su puesto al tú.” En Nicaragua, Alfonso Valle: “Tratamiento vulgar y plebeyo que para desgracia y vergüenza nuestra es común a todas nuestras clases sociales.” En Costa Rica, Bonilla, manifiesta que el voseo “responde a la mayor facilidad de dicción que proporciona a la pereza mental.”

Algunas de las explicaciones acerca de la marginación del “vos” por parte de estos intelectuales son: ni en las gramáticas, ni en los libros de texto de educación básica figuraba el “vos” entre los pronombres personales, en su lugar aparecía el tú. Por otro lado, seguramente ignoraban la gran extensión que tiene el voseo en muchos países centroamericanos y sudamericanos, como Argentina, Uruguay y Paraguay, y la trayectoria que tiene este pronombre en la lengua española, que rebasa sus orígenes, pues viene desde el latín.

Estamos pues ante las principales razones que han causado la marginación del voseo de la lengua escrita, a pesar de su frecuente empleo en la lengua hablada. Y es que en una investigación científica que realicé junto con Ane Chistiansen demostramos que Nicaragua es un país que tiene tradiciones muy diferentes en cuanto al uso de los pronombres de la segunda persona del singular, ya que en la lengua hablada el voseo es preponderante, pero en la escritura se tiende a tutear. Incluso en los mensajes de texto o en las redes sociales, como Facebook, aún se usa mucho el “tú.”

Afortunadamente, los libros de texto oficiales del Ministerio de Educación ya están registrando, aunque ocasionalmente, al “vos” entre los pronombres personales. Lo cual no sucede con otros textos de lengua y literatura que también se emplean en el país.

Entonces ahí hay una discordancia: si somos un país de tradición voseante, si el “vos” se usa en Nicaragua del Pacífico al Caribe, ¿por qué tenemos que emplear el “tú” en la escritura si es una forma ajena al español hablado en Nicaragua? Entonces, tutear es una manera de renunciar a nuestra identidad, ya que somos lo que comemos, creemos, etc. y también lo que hablamos. No hay razón para seguir empleando el “tú” en la escritura cuando hasta la Nueva Gramática de la Lengua Española (2009) reconoce y describe su empleo en muchos países americanos, como Nicaragua. De manera que es necesario darle al voseo el lugar que se merece en la escritura en general y seguir el ejemplo de algunos connotados escritores nicaragüenses, como Gioconda Belli o Sergio Ramírez, que lo emplean en sus creaciones literarias.

Por lo tanto, al Ministerio de Educación, a otras instituciones gubernamentales, a las universidades y a la Academia Nicaragüense de la Lengua se les insta a cambiar sus políticas lingüísticas en relación con las formas de tratamiento, a favor del voseo, teniendo en cuenta la vitalidad que tiene este pronombre en América Latina. En la práctica esto significa incluir al “vos” y sus formas verbales correspondientes en los libros de gramática y utilizarlo en la escritura en general, ya que es una de las variantes dialectales que se conserva en nuestra lengua como un tesoro antiquísimo que tiene un valor lingüístico y cultural, pues es parte de nuestra identidad americana, en general, y nicaragüense, en particular.

Tengamos en cuenta que el voseo es una regla que no la impusieron las academias, es una norma que el pueblo nicaragüense, al igual que muchos otros, ha querido conservar, pues al fin y al cabo es la sociedad en su conjunto quien tiene la última palabra en cuanto a sus elecciones lingüísticas.

MSc. Carmen Chavarría Úbeda

Docente del Departamento de Español

 Facultad de Educación e Idiomas